lunes, 7 de diciembre de 2009

ojos adolescentes

Claudia entró apresuradamente. Estaba llorando. Se encerró en su cuarto.
“Debe ser su primera decepción amorosa” pensó su madre.
Claudia era una hermosa joven de 15 años. Con una gran sonrisa, grandes ojos rasgados color miel y cabello castaño oscuro quebrado, era una adolescente atractiva que tenía a su primer novio, David.
Su madre tocó la puerta “¿Puedo pasar?”. Claudia tardó unos segundos en responder “Sí”.
Abrió la puerta. Su madre entró: “¿Qué tiene mi niña?”.
Claudia se arrojó a sus brazos, llorando: “¡David me engañó! Me dijo que me quería y en la esquina lo vi besándose con otra. Y cuando hablamos, todo lo negó. Terminamos. No puedo perdonarlo”.
Su madre le respondió: “Me imagino como te sientes, mi niña, hay otras chicas de tu edad que han pasado por lo mismo. Pero dime ¿Qué es lo que no le puedes perdonar?”
Claudia le respondió: “Estaba ilusionada con él. Pensé que había encontrado al chico de mi vida: fiel, amoroso, sincero. Pero me ha decepcionado. Y no se que hacer para olvidarlo”.
Su madre, con su experiencia de la vida, le respondió: “Claudia, no tienes nada que perdonarle a David.
Tú pensaste que él era el chico de tus sueños antes de tratarlo. Cuando lo conociste, él ya era como es: un hombre infiel. Y tú no podías saberlo, hasta en el noviazgo. La diferencia entre el chico que imaginaste y el que realmente es, eso es lo que te ha decepcionado. Y todo está en tu imaginación. Tu imaginación es la que te ha decepcionado. Tu imaginación es la que te está lastimando. No él.”.
Claudia respondió: “Creo que tienes razón mamá, pero aún así no se como olvidarlo. Pienso en los momentos en que David me decía ‘te quiero’. Fue un mentiroso. Pienso en todo lo que nos dijimos... solo de recordar cuando estaba besándose con otra, me siento morir”.
Con una sonrisa, su madre le respondió: “Escúchame cariño: cuando imaginas tanto algo, cobra vida propia. La imagen del David fiel, amoroso y sincero le diste vida, alimentándola con tu imaginación. Y la imagen de David vive en ti cada vez que piensas en él. Aunque sea para pensar en su traición. Su imagen seguirá viva en ti, si la sigues alimentando.
Para olvidarlo, alimenta otra imagen. Piensa como será ese nuevo amor que llegará a tu vida. Reflexiona acerca de tus sueños. Aprende a tocar un instrumento. Viaja a la playa. Escala una montaña. Haz algo, lo que sea, pero la energía que tienes para imaginar, dedícala a otras cosas.
Así, la imagen de David, relegada al olvido sin alimentarla, se hará débil y desaparecerá. Esta es la única forma de que lo olvides.”
“No será fácil mamá” –respondió Claudia- “pero lo intentaré”.
Su madre le dijo: “Empieza a partir de este instante ¿Cómo te gustaría que fuera tu nuevo novio?”.
“Bueno”, respondió Claudia con una mirada pícara “me gustaría que fuera alto, guapo, moreno…”
Y ambas estallaron en una gran carcajada.

2 comentarios:

  1. No es difícil, lo más difícil es aceptar que el amor es pasajero, sobre todo cuando siempre se ha soñado con el "amor eterno".
    Me ha hecho gracia lo de aprender a tocar un instrumento y subir montañas.
    ¿Por qué se espera tanto de la felicidad?
    La felicidad está sobrevalorada

    ResponderEliminar