lunes, 18 de abril de 2011

CASA


Todos queremos después de un día duro de trabajo volver a casa y poder andar descalzos, tomarnos un baño o simplemente tirarnos en la cama. “Dulce hogar” pensamos nada más introducir la llave en la cerradura sabiendo lo que encontraremos al otro lado, esa sensación de calma que nos produce “sentirnos en casa”.

Es difícil tener una y ninguna. Siempre hemos vivido en un espacio físico llamado casa que nuestros padres crearon para nosotros y dónde al ir creciendo formó parte de nosotros. Nuestro hogar, un hogar no creado por nosotros sino por dos personas que un día decidieron estar juntas y formar una familia.

Esas paredes rebosan de tu olor, retumban tus palabras y contienen recuerdos desde tu almohada hasta tu armario pasando por todo un cúmulo de cosas en la llamada habitación (tú).

Pero cuando comienzas a caminar esa casa que hasta entonces era tu refugio, tu soporte en la vida, pasa a ser la casa dónde cohabitas los fines de semana y en vacaciones. Sales al mundo y empiezas a crear algo que se parece a una casa, formado por personas con las que vives día a día y que ya no son parte de tu familia, de esa que te ha ido criando desde pequeño. Y ahora tu olor, tu ropa y tus libros se dividen. Pero todo permanece intacto en aquella habitación de “tus padres”.

Y sigues creciendo…

Y de repente un día vuelves a “tu casa” tras meses fuera, esa casa de la que te apropiaste aunque fuera la de tus padres, porque ellos fueron los creadores de ese hogar y ves que sigue allí, pero no es la misma. No ha cambiado la decoración y mucho menos tus cosas que tu madre mantiene intactas para que te sientas cómoda cuando vuelvas. El que ha cambiado eres tú, ahora vuelves a la casa de tus padres, pero no a tú casa.

Pasas el día a día en un mini habitáculo que has acomodado para que sea tu casa, donde has compartido cosas por ti misma sin que nadie decidiera que ocurría por ti. Decidiste que preferías las alfombras naranjas y que los botes de la pasta van en el segundo estante. Y decidiste que no existe nada mejor que volver a casa y abrazar a la persona que quieres porque entonces tu habitáculo se convierte en hogar, ese hogar que ahora tú has empezado a crear, ese que tus padres también crearon y del que formas parte pero no es tuyo, sino suyo.

Ahora entiendes que no importan las paredes ni el color de las cortinas y que sentirse en casa es mucho más que eso. Comprendes que podrás volver mil veces a casa de tus padres a disfrutar de ellos, incluso podrías vivir allí, pero no es tu sitio. Tampoco lo es el habitáculo donde vives a diario en el que puedes llegar a sentirse extraña en ocasiones, y dónde aun no está tu huella en el parqué.

Creas tu CASA junto a la persona que quieres y al cruzar la puerta da igual lo que pasé ahí fuera, lo horrible que haya sido el día ni lo agotado que estés porque ya estás en CASA. Puedes eliminar el maquillaje que oculta tus ojeras, caminar descalza, en camiseta y quejarte del país entero. Sientes tranquilidad y no hay que hablar porque tu CASA entiende el lenguaje de tus miradas y muecas.

Y no se trata de tener un espacio físico con llaves que pongan “CASA” para llenarlo de montones de cajas y cuadros en las paredes. Es un vínculo, es una sensación de desnudez absoluta ante alguien, es una unión que no está echa de yeso y ladrillos.

martes, 17 de agosto de 2010

one

Si hay algún sentimiento realmente destructivo o quizá corrosivo esa la decepción. Sentida de muchas maneras, provocada por otros e incluso por uno mismo y expresada bajo escudos o claridad según el mirar.

Nunca es tarde oara hacerlo porque nunca sabes la ventisca que ella traerá. Paraliza. Te envuelve. Incluso te pone del revés. Supone arrancar, lo que nos hace plantearnos porque ocurrió, que te hace sentir eso de la otra persona y quizás cual fue el principio. Mirarnos muy dentro.

Es dolor y tristeza,fragilidad y engaño y es que solo puede ser sentida cuando existe un sentimiento previo fuerte de igual magnitud al que este produce. Pero no es eterno y aunque resiste a millones de pensamientos positivos, autoconvencimiento y reflexión, una mancha tal de una mora permanece. Ya no supone un vacío de quién lo produjo, que al fin al cabo es el que pierde en todo ello, sino la nueva sensación que produce en ti... ¿Desconfianza? ¿Miedo? ¿Sufrimiento?. La firme y dura coraza crece poco a poco, se alimenta, se crea sin que seas consciente incluso tú. No siempre es nueva a veces es regenerada de una anterior, lo cual acrecienta su rayadura de diamante.

Sin embargo su poder es infinitamente mejor que peor, a quién das el poder para decepcionarte es a quién le has dado parte de ti. Lo depositas y esperas nunca recogerlo. ¿CONFIANZA? Totalmente. Y ahí reside el ingrediente de las relaciones. Si la entregas debes saber a quién y si sabrá apreciarlo y valorarlo como tal. Y esa lucha es inevitable porque la decepción nos trae su gemela más dura, la desconfianza. La mala hierba no se irá, la mancha de mora permanecerá para recordarte como un moratón azulado tu caída. El tiempo irá cambiandolo de tonalidad, haciendolo parte de ti, de tu piel, pero permanece ahí su huella. Puede que si rozas tu piel por encima sientas dolor pero llegará un momento en que en tú balanza algo pese más que "el agua pasada" y será tu presente.

No hay tiempo exacto e incluso cuando creas haber arriesgado y vuelto a confiar, descubrirás que aun hay un acorde de la melodía que rechina en tu oído. Será esa amarillenta marca ya casi imperceptible que te mantiene alerta y que no se irá hasta el momento en que aparezca quién te haga ver que es una posibilidad (la decepción) pero no la única, ni tampoco la que todos escogen. Será quién te pida que confíes de nuevo para demostrarte que no siempre el mundo nos pone bocabajo y tengas que sopesar confiar y arriesgar (felicidad) o seguir sin un rasguño pero tampoco completo, un quiero y no puedo en mente y labios.

A lo largo de tu vida te habrás cruzado con millones de personas, incluso las habrás mirado a los ojos o más aun sonreido. Al cabo del día unas treinta personas habrán sido visualizadas y registradas en tu memoria. Y solo una de ellas, ESA PERSONA, será quién te haga cambiar decepción por ilusión. Enamoradizos o esquivos puede ocurrirte una o mil veces pero solo una planteara futuro, solo una no dudarás, no dudas porque estás dispuesto a perder, a caer, a decepcionarte si es necesario de nuevo incluso, porque todo eso no pesa no es nada comparado con el otro lado de la balanza. Le entregas el poder de hacerte daño (y de hacerte feliz) sabiendo que jamás lo hará y eso...eso es...QUERER.

lunes, 2 de agosto de 2010

darling...

Nos asusta necesitar de alguien. Nos gustaría ser autosuficientes, aunque comprobar que solos no podemos con todo es tan importante como reconocer que no debemos depender de los demás en cada uno de los detalles de nuestra existencia. La decisiva autonomía personal es un signo de libertad, quizás madurez, ya que necesitar no es es exactamente depender.

Quizás amar es necesitar de alguien sin exactamente necesitarlo. No es la necesidad la que ha de mover el generoso querer, porque asumir que precisamos de alguien no es ningún signo de impresentable interés. Somos seres necesitados, y lo somos siempre, no sólo en los momentos más difíciles de nuestra existencia. Cambiamos de necesidades. Las hay fundamentales, decisivas, elementales, determinantes e incluso somos capaces de inventárnoslas, de crearlas, de incrementarlas o reducirlas.

Pero ojo, no hemos de confundir el valernos de nosotros mismos con ignorar que con los otros se acrecientan nuestras posibilidades. Los desconcertante es que, en ocasiones, precisamos de alguien singular, irremplazable, insustituible, no porque todos únicos sino por ser él, por ser ella.

Necesito de ti. No me engaño pensando que es normal requerir de alguien. No eres alguien, eres tú. Si no estás, todo es diferente, todo es peor. Ni respiro igual, ni me divierto tanto. Más aún, ni si quiera la vida me parece para tanto. Y es que cuando estás conmigo me siento más decidida, más fuerte, más comprensiva con los otros y menos exigente (o al menos de manera diferente) conmigo misma. Crezco.

Y es que verás, no es que tu presencia me venga bien, es que sin ella no vivo. A tú lado me desvivo más por todo, y eso me parece paradojicamente vivir. Y mis convicciones se confirman y esponjan y mi humor tiene sentido, y mi cuerpo se sobrelleva a sí mismo. Y ya no busco excusas, sino razones. Me despierto cada mañana dispuesta a todo y nada me asusta.

No es que me hagas falta, es que deseo que me ocurra lo que me pasa, que sin ti me falta todo.

Creci-end-o

Y así acabó todo, con cajas llenas de apuntes y fotos de tres años en que la unica protagonista fuí yo misma. Pasos y pasos que vamos dando desde que aprendemos andar y ya empiezan las dificultades. Gateabamos por el suelo para ponernos en pie y una vez ergidos echar mano de lo que nos rodeaba para sujetarnos y mantener la estabilidad y así sigue siendo siempre.

Ya de niños volvemos a caernos de culo como cuando llevabamos un mullido pañal, pero mamá siempre nos levanta y dice eso de ¡venga arriba!. Como adultos seguimos cada día levantandonos y cayendo para volver a sujetarnos en nuestros apoyos y seguir. Los apoyos cambian y los motivos por los que caer también, ¿entonces nosotros también lo hacemos? No, quizás simplemente perfeccionamos y añadimos apartados a nuestro mundo interior.Tomamos las riendas de nuestra vida para seguir dando pasos, empezar, terminar y continuar siempre.

Un sueño cumplido, una satisfación enorme de concluir pero poder continuar. Otro reto, otro paso, otra meta...tan necesario como respirar porque sin esos pasos que vamos dando por la vida en todos los aspectos no iriamos madurando y creciendo, ellos nos hacen estar en multitud de situaciones, superarlas, salir ilesos o magullados pero enriquecidos.

Manos que me sujetaron en pañales y aun hoy siguen, GRACIAS... a los que siempre estuvieron, a los que me dejaron entrar en sus vidas durante tres años importantes de la mía, a los que se fueron y me dejaron sabios consejos, a quienes me hicieron sonreir en buenos y malos momentos, pero sobre todo a quienes me hicieron llorar, esas lágrimas con las que supe que el dolor no era más que un transito para poder aprender y gracias a ellos darme cuenta que no valían la pena y poder valorar después quienes llegaron, quienes estaban y si valían todo mi sacrificio, atención y amor.

El camino no se detiene, no, ahora continua con paso firme y cabeza alta. Continuar en un camino donde ahora no eres el bebé que gatea y un día se levanta, sino, la mano donde ese bebé se apoye.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Im-probabilidad,im-posible

La RAE define la palabra imposible como algo que no tiene
facultad ni medios para llegar a ser o suceder y define improbable como algo inverosimil que no se funde a una razón prudente. Puestos a escoger me gusta mas la improbabilidad que la imposibilidad como a todo el mundo supngo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la ética.

Que David ganara a Goliat era improbable pero sucedió, que un afroamericano habitara la casa blanca era improbable pero también sucedió, que los varon rojo volvieran a tocar juntos era improbable pero sucedió, Nadal desbancando del número uno a Federer, una periodista convertida en princesa, el doce uno contra malta...

El amor ,las relaciones,los sntimientos no se fundan en una razón coherente por eso es mejor no hablar de amores,sueños sucesos imposibles sino de improbables, porque lo improbable es por definición es probable. Lo que es casi seguro que no pase de que puede pasar.

Y es que mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, de conseguirlo, de que suceda, merece la pena intentarlo, merece la pena luchar, merece la pena SOÑAR ALTO

Aprender amar,cada día

Y es que cuando la toda poderosa institución de la Iglesia nos habla de cosas que no son normales como tener dos padres o usar anticonceptivos... ¿saben señores lo que no es normal?

No es nrmal pensar que hacer el amor es pecado, no es nrmal pensar que dios no quiere a las lesbianas y los homosexuales no es normal, no es nrmal que la iglesia oculte abusos de niños ni que los sacerdotes no se puedan casar, no es nrmal la riqueza del vaticano, ni los anillos, ni el oro de sus grifos ni el dinero tirado en campañas de publicidad ni todo ese cuadro absurdo mientras 30 millones personas se contagian de sida en África por no usar preservativo.

Y desde sus creencias les digo que Dios nos hizo con dos barazos y dos piernas y también con la capacidad de amar, de querernos, de tocarnos, de sentir con la yema de los dedos un pecho acelerado por la excitación, el placer de amar y eso no puede ser pecado mirelo usted por donde quiera.

Amar no es fácil ya dicen ustedes en el sacramento del matrimonio, amar es entender también el rechazo, entender que te van hacer daño que vas a sufrir que vas a llorar, es entender que las cosas son muy distintas de "en lo bueno y en lo malo" pero amamos.

No creo que puedan hablar de amar porque creo que no saben que es el amor porque si algo he aprendido es que si hacer el amor para convertirse en uno es pecado, disculpenme soy un pecador porque el único dios en el que creo es el amor.

domingo, 14 de marzo de 2010

soÑar

...Todos podemos pedir un deseo al año al soplar las velas en nuestro cumpleaños, algunos pedimos más: con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz y a veces alguno se cumple.
¿Y que pasa entonces? ¿es tan bueno como esperabamos? ¿disfrutamos de nuestra felicidad? entonces nos damos cuenta que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados. No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas, fuera de nuestro alcance.Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo y sabemos que quizás pedimos
demasiado, pero seguimos teniendo deseos porque a veces se hacen realidad...