Un millón de hormigas recorrían cada uno de sus huesudos dedos, intentaba una y otra vez moverlos pero no podía ni tan si quiera realizar un leve movimiento, parecían no escuchar sus ordenes.
Aquella sensación se apoderó de sus piernas, el cosquilleo era más intenso e iba incrementandose a medida que transcurrían los minutos. Impotente miraba al frente mandando oredenes de movimiento a su sordo cerebro, las que este eludía y mientras más lo deseaba y más empeño ponía en ello mayor era su angustia al ver esa inmovilidad, esa inactividad.
¿Que ocurría? ¿que clase de broma era aquella?
Enfrascado en mover sus extremidades inferiores no se percató de que los dedos de sus manos también permanecían rígidos, extirados y tensos, formando parte de una mano en las mismas condiciones. Los codos parecían querer salir del letargo, pero resultaba inútil con unos hombros espamoticos y llenos de moratones.
domingo, 13 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
corazón corredor
¿Qué me pongo? - fue el primer pensamiento tras la larga ducha caliente que le reconfortó sus huesos aquella fría mañana a pesar de haber salido el sol. Debo dar buena impresión - se autoconvencia y barruntaba ¿como serán? ¿y si no es lo que busco? quizás deba pensarlo todo de nuevo. ¡No está decidido! los cambios siempre son buenos ¿no? tenga esa buena vibración, esa sensación ¿que más podría pasarme este año?
Caminó durante quince minutos, tras los que nerviosa se paro frente a la esquina acordada mirando a derecha e izquierda en busca de unos ojos de alguien que por otra parte no había visto jamás. La sonrisa de una chica a lo lejos llamo su atención, parecía agradable y se dirigía hacia ella.
!Así llegaste a mi vida! en medio de un caos aparecistes tú. No hizo falta mucho tiempo para darme cuenta del enorme corazón que guardabas dentro, de que me tendistes tu mano sin pedirlo y que no había nada mejor como llegar a casa y oír tú ¿que tal el día? Algo tan insignificante que era increíblemente reconfortante para mi.
El paso del tiempo bajo multitud de circunstancias y situaciones crearon que todo creciera, que pasaras de ser una compañera de piso a ser mi gemela de habitación, mi confidente, mi animadora oficial... mi amiga.
Aun hoy me pregunto como existen personitas como tú, generosas al máximo, siempre persistentes, con esa palabra de ánimo, ese abrazo tan necesario o ese aliento ante situaciones dificiles. Y sobre todo me pregunto porque todo eso para mi.
Guardo muchos momentos, instantes como fotografías en una gran pelicula que quiero que se multipliquen, pero sino no importa que ocurra de aquí en adelante porque me has regalado ya 8 meses de terapia habitacional, 32 semanas de aventura, 214 días fabricando broches de fieltro y cds, 3.136 horas de risas, 308.106 minutos de felicidad y 18.489.600 segundos de apoyo
¿se puede pedir más?
Dame un golpecito en la pared y apareceré siempre que quieras. Te Quiero
Caminó durante quince minutos, tras los que nerviosa se paro frente a la esquina acordada mirando a derecha e izquierda en busca de unos ojos de alguien que por otra parte no había visto jamás. La sonrisa de una chica a lo lejos llamo su atención, parecía agradable y se dirigía hacia ella.
!Así llegaste a mi vida! en medio de un caos aparecistes tú. No hizo falta mucho tiempo para darme cuenta del enorme corazón que guardabas dentro, de que me tendistes tu mano sin pedirlo y que no había nada mejor como llegar a casa y oír tú ¿que tal el día? Algo tan insignificante que era increíblemente reconfortante para mi.
El paso del tiempo bajo multitud de circunstancias y situaciones crearon que todo creciera, que pasaras de ser una compañera de piso a ser mi gemela de habitación, mi confidente, mi animadora oficial... mi amiga.
Aun hoy me pregunto como existen personitas como tú, generosas al máximo, siempre persistentes, con esa palabra de ánimo, ese abrazo tan necesario o ese aliento ante situaciones dificiles. Y sobre todo me pregunto porque todo eso para mi.
Guardo muchos momentos, instantes como fotografías en una gran pelicula que quiero que se multipliquen, pero sino no importa que ocurra de aquí en adelante porque me has regalado ya 8 meses de terapia habitacional, 32 semanas de aventura, 214 días fabricando broches de fieltro y cds, 3.136 horas de risas, 308.106 minutos de felicidad y 18.489.600 segundos de apoyo
¿se puede pedir más?
Dame un golpecito en la pared y apareceré siempre que quieras. Te Quiero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)