Respiro profundamente, siento como mi nariz y mis pulmones se inchan paralelamente inspirando el aire caliente que solo concibo percibir, dejando tras unos segundos descansar mi pecho y volver a su posición inicial. La tranquilidad me invade al mismo tiempo que se agitan mis latidos,tac...tac...tac... con la cabeza firma y el cuerpo ergido abro lentamente los ojos y admiro en la penumbra lo que solo mi imaginación me permite desdibujar. Tras unos minutos todo parece más nítido, como si niebla más densa hubiera desaparecido, como si quisiera mostrarme la verdad de aquel lugar.
Teñido de un rojo aterciopelado que casi puedo tocar con los dedos, bajo el brillo que desprende sus acabados dorados y cenizos. De repente una luz, un destello blanco me alumbra, percibo el calor de su fulgor como si el mismismo sol estuviese sobre mi cabeza.
La inmensidad donde me encuentro me provoca una soledad extraña, haciendome libre, la libertad más pura que pude encontrar.¿Raro? pero me permite ser yo, sin máscaras, tocando con los dedos de los pies el suelo, ese suelo, con ese halo de aire que me envuelve, sin vallas que saltar ni muros que escalar. Mi voz retumba dentro de mi, mis pies están inmoviles y todo mi cuerpo parece haber olvidado que es el movimiento; sin embargo, mis ojos expresan lo que por mi cabeza pasa y mi corazón trata de gritar.
...es ese mágico lugar...
Vuelve a invadirme esa sensación. Me miro al espejo y de reojo el reloj. Cojo las llaves mientras termino de aciclararme el pelo y salgo corriendo cerrando la puerta detrás de mi. Camino firme, con una sonrisa como quien espera algo sin saber el qué. Es como una primera vez repetida por cien. Respiro profundo y todo comienza.
Como un eco las sensaciones que transmiten tus manos al moverse, tus miradas, tu presencia en el espacio, me llega a mi y así, por un instante yo también me subo ahí, me subes tú; al lugar donde cada cual es quién desee ser, al tren que siempre espera, al armario que te permite cambiar de imagen... al vagón de las oportunidades.
Lo mejor es que siempre obtengo lo que espero y sino lo obtengo es porque me traje más de lo que esperaba.
Hoy volví a estar ahí en primera fila viendo cumplir tu sueño un día más. Volví a mirarte con admiración, con orgullo y con ojos de niña la que me permite soñar. Volví a sonreír y aplaudirte llena de entusiasmo. Y una vez más hacerte saber, a mi manera, que sigas luchando que yo estoy aquí.