lunes, 11 de mayo de 2009

Irina

Ayer mientras daba un paseo por la multiculturalidad que el Womad trae a la ciudad (la que ya forma de mi) observaba, como casi siempre, la mezcla de ritmos, colores, olores, sentidos que embargan por unos días sus calles para luego irse.

Enfrascada en la indiferencia, llamese tristeza o estar pérdida... me di cuenta de como una niña se agarraba de mi mano impulsada por el tintineo de los cascabales de la pulsera que colgaba de mi mano. Con mezcla de curiosidad, miedo y posesión que solo puede tener una niña de 5 años. Unos enorme ojos negros me miraban como esperando mi aprobación, mientras extrañada observaba de reojo las sandalias de mis pies y las uñas pintadas de morado.

En cunclillas sonreí a la pequeña atracadora de pulseras, mientras ella miraba a su espalda a su madre quién la reclamaba sin cesar. Desaborché la pulsera y se la puse en su muñeca (le daba varias vueltas jeje) algo extrañada continuo mirandome hasta que le dije, es para ti! te la regalo! me dices como te llamas? de repente la sonrisa más grande y dulce que he visto en mi vida se produjo en la cara de aquella niña. Y acto seguido pronunció Irina, comenzando a mover la muñeca sin parar, esperando escuchar el tiniteo de sus cascabeles.

Enorgullecida por la conquista corrió, me levanté y la seguí con la mirada. En uno de los multitudinarios puestos, una joven embarazada se levantaba para recibir a la niña. Agradecida me sonrió y susurró algo a la pequeña en el oído.

Con una sonrisa continué mi paseo no sin otro sobresalto de la pequeña, que corriendo tras de mi, traía un anillo de hueso color caoba. Con un gesto de sus manos hacia las mías y una fuerza increíble, metió el anillo en mi dedo y quedó satisfecha. Le di las gracias, un beso en la mejilla y se alejo rápidamente, despareciendo como anteriormente.

Esa es la magia de Cáceres... la que hace que me encante recorrer todos sus recobecos, la que me da fuerzas para seguir cueste lo que cueste con mi futuro trabajo y también darme de bruces contra la realidad y quitarme las telarañas de mis problemas.