viernes, 29 de mayo de 2009

hay cosas que nunca cambiarán

me quedé pensando que significaba realmente esa frase... sintiendo que llegaba a mi y rebotaba...¿realmente quería que ciertas cosas cambiaran? dicen que los cambios siempre son buenos...¿todos? no se trata de no evolucionar sino de que si hay algo que te hace feliz ¿para que cambiarlo?

y es cierto hay cosas que nunca cambiarán...

mi madre no dejará de decirme las 300 cosas que podría olvidarme cada vez que salgo de viaje; no dejaré de ver a un niño y no sonreir; ni de tumbarme al sol por puro placer; mi rubia no cambiará su particular manera de tumbarse en mi sofá y decirme uf ni de asaltar mi armario ni de mirarme diciendome cualquier cosa sin hablarme; tampoco la suma felicidad que provoca mi sister con tan solo sentirla en la distancia; ni ese gran optimismo que desprende mi hermano y no deja de inculcarme y no hablo del optimismo de ver la vida como no es, rosa!sino de la sensación de sentirse VIVO

es cierto...

no cambiaré el sentir como una niña todo a flor de piel, ni la manera en que enorgullezco de las personas que tengo a mi lado...que cierto... no cambiará mi sueño de por las mañanas ni mi nocturnidad, ni el cantar con la música a todo volumen... tampoco el no sorprenderme de las decepciones pero seguir haciendolo de los tesoros que voy encontrando; no dejaré de bailar sintiendo retumbar las notas en mis caderas porque tampoco cambiaré el emocionarme con lo que me hace sentirme viva ya sea una canción, una película, una palabra o un abrazo...kizás nunca cambie el ser tan perfeccionista en mi trabajo, ni el querer hacer sentir especial a cada persona que me hace a mi sentirlo por estar en su vida; y es cierto... nunca dejaré de ser inconformista ni de luchar por lo que hace que me remueva por dentro

y si quizás habrá cosas que nunca cambien pero y ¿si no quiero que lo hagan?

sábado, 16 de mayo de 2009

¿?

No te da tiempo a reaccionar ni si quiera preguntar por que, porque tu cuerpo cae suavemente hasta que todo tu ser parece apagado, sin vida con un solo hilo de voz...

Me cuesta abrir los ojos, es como si solo quisiera rendirme a Morfeo, decir hasta aquí llego y abandonar. Pero supongo que hay que ser fuerte, que aprendí a mantenerme en pie cuando todo a mí alrededor se desmoronaba y perdía.

...desaparece en la oscuridad, teniendo solo un atisbo de luz que está tan lejos que cuesta mirarlo pero debes llegar, duros caminos hacia ese fin.

...es como un gusano que dentro va devorando todo poco a poco, cada vez produciendo un mayor dolor, indecente y cruel que mi fortaleza combate cada amanecer y aun no sé ni como ni porqué.

Dura apariencia con dulce sonrisa, ojos expresivos que ocultan las noches en vela y las escurridizas lágrimas de una mujer que sueña y vive, siente y expresa a cada instante.

Poderoso dolor, insufrible angustia, droga adictiva.





jueves, 14 de mayo de 2009

Pequeñas cosas

Hoy al escuchar una canción recordé que hace tiempo había escrito sobre lo que verdaderamente nos llena...lo que provoca esos instantes de inmensa felicidad...las pequeñas cosas de la vida!
http://www.youtube.com/watch?v=_ePWRhb643Q

¿Qué son? ¿Como se las distingue? ¿Realmente son pequeñas? Tantas cosas cabría preguntarse… como las miles que a diario nos llenan el pensamiento.

Sí, las pequeñas cosas, no tienen descripción, ni seña, son las que llenan tú vida poquito a poco con el paso de los años, son esas que a pesar del tiempo que haya transcurrido siempre puedes recordar porque encendieron ese día, esa hora o en ese momento una chispa en tú interior. En su momento no solemos valorarlas o al menos al alcance que posteriormente significarán para nosotros, pero siempre que echas la vista atrás esas pequeñas cosas están ahí, aparecen las primeras como huellas en ti que no se borran.

Nuestras vidas están llenas de ellas, porque los más insignificantes detalles a menudo van creando, desdibujándonos del resto, haciendo únicos nuestros caminos y por ello a nosotros.

Son tan necesarios como los grandes acontecimientos que vivimos, a veces incluso mucho más y es que no nos hacen reír sino sonreír, ni llorar pero si caer las lágrimas más frías…porque son esas que nos llegan tan dentro que hasta nos da miedo sentir o nos hacen sentirnos tan increíblemente felices que no sabríamos como expresar. No se trata de los días señalados, sino de de los instanstes que rellenan los huecos del resto de los días del año, se trata de décimas de segundos, minutos que jamás olvidarás y crean la mayor felicidad en ti, para que cuando se acabe puedas recordarlo una y otra vez.

Son besos, caricias, suspiros, miradas cómplices, abrazos, sonrisas, conversaciones tan largas como una vida y tan cortas como un soplo, gestos, palabras en un folio amarillento o la servilleta de un bar, fotografías, susurros, palabras dulces, brisas, perfumes, olores…

Miles de folios no bastarían para definirlas porque ¿en realidad son pequeñas? Quizás lo sean en su momento pero nunca creímos que en realidad se convertirían en las más enormes, importantes e imprescindibles, porque jamás creíste que muchas de ellas las recordarías cada día o cada noche de tu vida, porque jamás pensastes que ellas serían lo que da forma a tu vida. Un tímido y simple beso, un aparente normal gesto, una mirada, esas palabras que compartiste con alguien “poco” especial que luego se volvió muy especial o el aroma que embriagó aquella noche…detalles sin importancia que luego son como huellas en tierra firme.

La sonrisa de aquel niño que te dijo ¡gracias!, la felicidad en los ojos de tú madre, la lagrima de alegría de esa amigo, un nuevo día, el abrazo que te sirvió de refugio en un mal día…

Si todos tus días son iguales es que has dejado de valorarlas.

lunes, 11 de mayo de 2009

Irina

Ayer mientras daba un paseo por la multiculturalidad que el Womad trae a la ciudad (la que ya forma de mi) observaba, como casi siempre, la mezcla de ritmos, colores, olores, sentidos que embargan por unos días sus calles para luego irse.

Enfrascada en la indiferencia, llamese tristeza o estar pérdida... me di cuenta de como una niña se agarraba de mi mano impulsada por el tintineo de los cascabales de la pulsera que colgaba de mi mano. Con mezcla de curiosidad, miedo y posesión que solo puede tener una niña de 5 años. Unos enorme ojos negros me miraban como esperando mi aprobación, mientras extrañada observaba de reojo las sandalias de mis pies y las uñas pintadas de morado.

En cunclillas sonreí a la pequeña atracadora de pulseras, mientras ella miraba a su espalda a su madre quién la reclamaba sin cesar. Desaborché la pulsera y se la puse en su muñeca (le daba varias vueltas jeje) algo extrañada continuo mirandome hasta que le dije, es para ti! te la regalo! me dices como te llamas? de repente la sonrisa más grande y dulce que he visto en mi vida se produjo en la cara de aquella niña. Y acto seguido pronunció Irina, comenzando a mover la muñeca sin parar, esperando escuchar el tiniteo de sus cascabeles.

Enorgullecida por la conquista corrió, me levanté y la seguí con la mirada. En uno de los multitudinarios puestos, una joven embarazada se levantaba para recibir a la niña. Agradecida me sonrió y susurró algo a la pequeña en el oído.

Con una sonrisa continué mi paseo no sin otro sobresalto de la pequeña, que corriendo tras de mi, traía un anillo de hueso color caoba. Con un gesto de sus manos hacia las mías y una fuerza increíble, metió el anillo en mi dedo y quedó satisfecha. Le di las gracias, un beso en la mejilla y se alejo rápidamente, despareciendo como anteriormente.

Esa es la magia de Cáceres... la que hace que me encante recorrer todos sus recobecos, la que me da fuerzas para seguir cueste lo que cueste con mi futuro trabajo y también darme de bruces contra la realidad y quitarme las telarañas de mis problemas.