viernes, 17 de abril de 2009

Recuerdos de niñez


Cuando alguien me pregunta por qué decidí estudiar Educación Social, a menudo pienso que podría decirle mil razones pero simplemente...no se me ocurre una etapa más feliz en la vida de cualquier persona que su niñez, ese momento en que la inocencia y el desconocimiento se unen para regalarte, sin duda, los mejores años. Pisando por un mundo en pleno descubrimiento, con los ojos muy abiertos, la mente clara y un corazón de par en par. Absorviendolo todo, sintiendo cada paso como único e irrepetible.


Sin gran equipaje caminas por el mundo, tú mundo aun desconocido y con miedo pero con ansías de saber. Todo es nuevo, excitante, maravilloso...


Momentos... el olor de las margaritas reciente cortadas en aquellos interminables días de campo, el sabor del primer helado del verano, las sonrisas de la mañana de Reyes, ese intenso olor a arena nada más bajar del coche cada verano en casa de mis tíos, las interminables comidas en familia, los ladridos de mi perro tras oír que llaman a la puerta, cada que llegaba en julio rodeada de la gente que me quiere, el cine de verano, las charlas con mi hermano observando las estrellas en el patio de casa, los calurosos días de piscina, las fiestas "inventadas" solo para comer chuches con mi prima, las horas jugando a las muñecas, las acampadas en semana santa, las caricias en el pelo antes de dormirme de mi madre, los besos en la frente de mi padre, los horarios de tareas veraniegas en casa, el columpio donde pase tantas horas, la mesa de pin-pon, los mil disfraces que valían para cualquier día del año, el murmullo de mi casa donde siempre había gente...


Y no hay nadie que no merezca tenerlos!!