Dio media vuelta, como un automata comenzó andar, no había destino ni manera de parar, no sabía donde iba, ni si quiera un porqué. Un rugido en su oreja provoca una melodía anodina que parecía haber escuchado antes y que casi provoca aquella reacción. Rígido, atonito, un soñar con ojos abiertos de cristal. Un golpe de aire la arrastró haciendolo volver al mundo más real. Se paró en seco en medio de aquellos transeuntes que deborados por la ansiedad de la droga del tiempo pasaban a su lado sin cesar, deprisa, a empujones, lacrados de gris.
todo seguía su curso, excepto él, se había quedado parado sin más; pies juntos, brazos caídos aplomo con cabeza erguida y mirada absorta con una imagen en la retina que ni tan si quiera vislumbraba ya. un recuerdo.
dejo caer la carpeta que al contacto con el suelo seguidamente desparramó cuanto contenía en su interior. Aquellos papeles desnudos se dejaron arrastrar por la corriente, letras en un remolino. Extiró los dedos, les dio la libertad necesaria para escurrir entre ellos el telefono móvil que continuaba emitiendo una voz corrompida al otro lado. La perfecta estructura del aparato se desarmó instantaneamente.
la expresión de su rostro no reflejaba nada, impoluta, apatica, las facciones formaban un rompecabezas perfecto, un botón que al accionarse parecía saber que es alarma significa algo. Agachó la cabeza, la tensión del cuello le hacía temblar y los ojos anteriormente divagadoras lo condujeron a las piezas del suelo. Sin ni tan si quiera musitar recogió aquella explosión e increíblemente pero sin dudar lo armó de nuevo.
activo sus circuitos, aspiro profundamente cerrando sus ojos dejo caer todo su peso y...
se vio así mismo demacrado, consumido por una lucha vana donde la equidad no tenía cabida. Sumido en la inmensidad que llenó antaño su ser y ahora solo veía pisoteada. Cegado e invatible en la lucha cuerpo a cuerpo si aquella sensación recorría sus venas y bombeaba su andadura. Mostruosa caída con heridas sonreidas, ira y rabia la que solo experimenta uno de dos. Engaños y astucias, mentiras y falsedades del trastorcar del tiempo en cambios insolentes y nunca llegados. Abismo y cielo en la misma mesa del sobrevivir sin vivir.
...tecleó, se acabó.